4 Cosas que hemos aprendido del Covid

El Covid19 ha arremetido con fuerza contra la humanidad como un tsunami.

Pero aunque pueda parecer una desgracia o un contratiempo, también es una valiosa lección de vida que podemos aprovechar ahora cuando las aguas se calman.

La flor que crece en la adversidad, es la más hermosa de todas.

Mulan

Estas son cuatro valiosas lecciones que hemos aprendido:

  1. Que podemos vivir más despacio.
Ciudades desiertas.
Casi todas las ciudades del planeta tenían este aspecto

Cada uno de nosotros ha enfrentado el confinamiento de una manera distinta, pero ha habido un elemento en común: El mundo se ha movido más despacio de lo que acostumbraba, hemos podido comprobar que de hecho, nuestra calidad de vida aumentó durante el confinamiento, nos dio tiempo a desarrollar habilidades, practicar hobbies o simplemente pasar más tiempo con la familia. En resumen: Descubrimos que podemos vivir sin estar inmersos en un frenesí constante.

  1. La importancia de hacer ejercicio y llevar una vida sana.
Chica preparándose para entrenar.
Comenzamos nuevos hábitos

Algunos descubrimos el valor que tienen actividades tales como salir a correr, a montar en bici, o simplemente a dar un paseo. Incluso comenzamos a ejercitarnos en casa y lo convertimos en un hábito, lo que nos benefició física y psicológicamente.

Otra de las tendencias que se pudo apreciar fue la de aprender a cocinar, lo cual a la larga será beneficioso para el medio ambiente, ya que según Greenpeace, el 10.5% de los residuos generados en cada bolsa de basura son envases plásticos.

De modo que al reducir el número de alimentos ultraprocesados que consumimos no solamente estaríamos cuidando nuestra salud, sino la del medio ambiente también.

Al finalizar el confinamiento se pudieron notar las diferencias entre quienes optamos por una vida sana y quienes lo pasaron de forma sedentaria.

Descubrimos también que coger el coche o la moto solamente sirve cuando hemos de cubrir largas distancias o llevar peso, y que al evitar su uso nos ahorramos una cantidad importante en combustible cada mes.

  1. Que tenemos un impacto excesivo en nuestro entorno.
Un zorro recorriendo libremente Pripyat, así sería el mundo sin nosotros.
Pripyat es el mejor ejemplo de la naturaleza retomando su lugar

Durante el confinamiento vimos vídeos en Youtube de animales campando a sus anchas en medio de las ciudades, corzos, ciervos, jabalíes e incluso pumas.

No debería de sorprendernos ya que en las últimas décadas hemos confinado a los animales en pequeños rincones, en 2018 se comprobó que los animales salvajes habían reducido sus desplazamientos entre un 30 y un 50%, lo que precisamente provocaba un mayor riesgo de contraer nuevas enfermedades.

  1. Descubrimos que todavía podemos salvar al planeta.

En solamente dos meses de confinamiento global el planeta pudo comenzar a  sanar las heridas que le infligimos durante  las últimas décadas.

En Venecia las aguas se volvieron tan claras como el cristal, y gran cantidad de ciudades se deshicieron de la niebla química que las cubría.

En Madrid, las autoridades municipales informaron que los gases de efecto invernadero se habían reducido un 57% entre marzo y abril, y un estudio de la la Universitat Politécnica de Valencia constataba que los cielos españoles estaban de media un 64% más limpios.

Si logramos esto en dos meses, ¿Qué podríamos lograr reduciendo nuestra actividad todo un año?